En las primeras páginas de la Biblia, Dios sitúa al ser humano en un jardín exuberante para gobernar junto a él. En el jardín hay dos árboles, y a la humanidad se le presenta una elección: confiar en Dios y disfrutar de sus buenos regalos, o tomar para sí del conocimiento de lo bueno y lo malo. Esta historia de dos árboles nos revela algo profundo sobre la condición humana y la elección que todos debemos afrontar.